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Mostrando las entradas de enero, 2022

Quedandome solo con papa Dia 3

Raulito y angelito 8 años

    Raulito y angelito 8 años Jamás pensaría que le estarían reventando el culito a mi hijo y sobrino. Espero este relato sea de su agrado   Me llamo rogelio vivo en casa de mi madre con mi esposa ambos de 25 años y tenemos un   pequeño de 8 años ángel un niño werito delgado muy juguetón con nosotros vive mi hermana la cual es madre soltera con un lindo pequeño mi sobrino raulito de 8 años niño con piel tostada delgado y un lindo trasero.   Jamás me había atraído nada de mi sobrino hasta que paso lo siguiente   Un fin de semana mi esposa y Herman tenían que ir a trabajar así que me quedé a cargo de los niños mi madre siempre se va con sus amigas de visita yo no vi nada malo me puse a ver televisión mientras los niños jugaban en la habitación. Se acercaba la hora de comida y me dirigí a ver que hacían raulito y angelito cautelosa mente me peque ala ...

Mi primo y yo, desde los 13 años parte 5

  Mi primo y yo, desde los 13 años. Parte 5. Me sentí tremendamente ansioso, urgando cada vez más profundo, hasta que de pronto Diego soltó un gemido sonoro. Abrimos los ojos como plato, asustados de que nos podrían haber oído .. Recuerdo esa noche con especial detalle. Hacía frío, y es verdad que al ser un poblado costero el clima solía ir y venir de formas curiosas, pero esa era una noche casi gélida en pleno verano. Encendí la estufa eléctrica, que había acumulado una prominente capa de polvo desde la última vez que había sido usado, y sin embargo el frío seguía calando hasta los huesos. Mis pies se encontraron un par de veces con los de Diego. Ambos usábamos calcetines y pijama largo. La tarde nublada y lluviosa había sido solo la antesala, y ahora estábamos en el climax del espectáculo. Había pasado un mes exacto desde que había llegado aquel invasor del que tanto disfruté los primero...

Mi primo y yo, desde los 13 años. Parte 4

  Mi primo y yo, desde los 13 años. Parte 4 Diego se acercó a mí y me abrazó. No había mucha gente a esa hora en la playa, y nadie nos estaba mirando. Lo abracé también y hundí mi rostro en su cuello. Su pecho se sentía cálido y el sudor no parecía molestar a ninguno de los dos.. Un rayo de sol se coló por la división de las cortinas, impactando de lleno en mi párpado derecho. Poco a poco comencé a despertar y, al mismo tiempo, a sentir la pesadez en mi cuerpo. El brazo de Diego aún seguía aferrado a mi cintura, mi mano izquierda bajo la almohada hormigueaba y dolía un poco. Ví en mi cadera y retaguardia el líquido ya seco de Diego. El panorama bajo nosotros era peor. Las sábanas seguramente tendrían que ser lavadas más de una vez, y ya me estaba encomendando a todos los santos para que el colchón no hubiera sufrido daños también. Disfrutábamos lo que hacíamos. El sexo con Diego era cálido,...