Grupo de pervertidos
Capítulo 1: Descubriendo los jueguitos de Carlitos.
En esta primera parte, Miguel (de 36) descubrirá el potencial de su pequeño
hijastro Carlitos (de 9) para ser un putito de primera, lo que llevará a
ambos a experimentar el sexo gay, el casi incesto y la pedofilia concensuada
(y que inevitablemente arrastrará a otros machos y culitos infantiles a esa
pervertida espiral de pasión y lujuria).
Miguel es un hombre de 36 años de edad: alto, moreno, de rostro atractivo y
cuerpo delgado pero tonificado (sin llegar a ser tan musculoso); pero su
atributo más destacable es su verga de 18 cm, la cual es obviamente grande,
algo gruesa y jugosa.
En contraste, el pequeño Carlitos tiene 9 años y es de estatura pequeña y
delgado, piel morena clara y un culito firme, redondito y algo grande para
su edad.
Miguel se casó con la mamá de Carlitos hace 4 años, y desde entonces se
convirtió en la figura paterna del niño, quién lo quería mucho. Sin embargo,
ese cariño albergaba un amor secreto, un profundo deseo que el nene sentía
por su padrastro, ya que cierta vez que el adulto se duchaba miró por
primera vez su rica verga, despertando en él sentimientos de lujuria y
calentura, y deseando algún día comerse semejante trozo de carne que por ese
momento era sólo de su mamá.
Por su parte, Miguel nunca había visto con otros ojos a su pequeño, pero
eso cambió un día que subió a su cuarto a avisarle que la comida ya estaba
lista, y como la puerta estaba semiabierta, vio cómo su pequeño se metía un
dildo grande y grueso en su pequeño pero apetecible hoyito infantil,
gimiendo como putito en celo y moviendo con firmeza el juguete sexual (que
el hombre reconoció como el que usaba su esposa durante algunas de sus
cogidas). La imagen de su hijo metiendo algo así por su tierno culito lo
sorprendió, pero también lo puso bien caliente y desde entonces comenzó a
fantasear con su «hijo» y se imaginaba ser él quien le metiera su verga en
todas las posiciones posibles. Ese deseo pudo hacerce realidad un mes
después, pero esa ya será otra historia.
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