Espiando a mi hermanito y con papá
Les cuento todo lo que observe hacer a mi hermanito en su ansiedad de conocer lo sexual..
Hola, me llamo Mateo, tengo 14 años y soy el mayor de tres hermanos. Mi
hermana de 11 y el menor Manuel de 9. Curso el colegio a la tarde y cada vez
que salimos con mis compañeros nos juntamos a pasar el rato por allí, cosas
típicas. Tarde llego a casa cuando ya están mis padres y hermanos ubicándose
para cenar.
Mi padre Facundo de 37 años está poniendo los últimos detalles a la mesa y
ayudando a mama Melina que aun en la cocina está terminando de servir los
platos, lo que sería una riquísima pasta. Nos saludamos como siempre con
mucho cariño, ellos son unos padres geniales. Ya en la mesa, mi padre en la
punta, mama a un costado de él, yo del otro y mis hermanos uno de cada lado.
Finalmente probamos el excelente trabajo de mamá mientras hablamos de todo
tipo de tema. Papá, como muchos hombres, habla poco y solo escuchaba.
Facundo es alto y delgado, siempre con el pelo rapado cortándose cada 20
días máximo. Le gusta verse bien presentable en todo momento. Trabaja como
administrativo en una empresa del centro de la ciudad. Es atento con sus
hijos por igual, aunque actúa distinto porque con mis hermanos somos
bastantes diferentes. La niña de la casa es eso, una niña soñadora de los
cuentos de Disney, enamoradiza y adicta a la novelas de tv. Mi hermano menor
Manuel es muy independiente, siempre haciendo algo, tiene sus amigos de su
edad en el barrio y allí se la pasa. Yo siempre fui inocente de muchas cosas
ya que, el ser el primer hijo, me mantuvieron en un burbuja hasta que
comencé la secundaria y escuchar muchas cosas e ir aprendiendo. De mama voy
a decir que es una mujer muy linda, un año menor que papá y que trabaja
media jornada por la mañana en un consultorio cerca de casa.
Mi visión de la familia iba a cambiar mucho. Fue cuando volví a casa y vi a
mi hermanito jugando con su amigo en su habitación sin que se dieran cuenta
que los estaba mirando, ellos estaban con sus penes al aire libre mirando y
tocándose mutuamente. Yo a su edad ni pensaba esas cosas ni buscaba tocar.
Mi hermano ya estaba descubriendo lo sexual tempranamente cuando yo recién
estoy descubriéndolo ahora. Ellos seguían en lo suyo y se reían. Yo los deje
un rato y después hice ruido como simulando que recién entraba a casa. Fui a
mi habitación y me daba gracia lo que hacían aquellos niñatos. No le di
importancia. A la noche, como siempre preparamos la cena y juntos en la mesa
nos distendíamos. Yo miraba a mi hermano que actuaba igual de siempre y me
preguntaba si era la primera vez que hacia aquello con sus amiguitos o ya
hace tiempo.
Desde esa vez, se me callo un velo y comencé a ver actitudes de mi hermano
que antes no veía. Ya era descarado el intento de llevar a sus amiguitos a
su habitación a jugar pero si me ponía a espiarlo descubría que se pasaba
tocando el pene de sus amigos. Me estaba gustando esto de espiarlos.
Pareciera que Manuel quería seguir investigando o el tema sexual lo estaba
enviciando. Una tardecita, cuando todos estábamos con tareas ocupados, papá
se sienta en el sofá del living y se acerca mi hermanito. Yo estaba en el
comedor haciendo tareas del colegio con auriculares puestos pero se había
acabado la reproducción cuando vi a Manuel acercarse a papá. Él hacia
pregunta a papa sobre su bulto, buscando poner su pequeña mano sobre él. Yo
me esforzaba por escuchar lo
que ellos con voz baja decían y de reojos cada tanto los veía. Papá lo
apartaba y con maestría le explicaba todo el tema, mi hermano quedaba
pensando. Se repetía seguido, siempre en ausencia de mi madre y yo me
alejaba haciendo que no escuchaba ni veía, en realidad me iba a un lugar
donde poder ver qué hacia mi travieso hermanito. Un día papa dejo que Manuel
se sentara en su pierna derecha y cuando volvía con las preguntas permitió
que su hijo pusiera su mano en su pija. Mientras hablaban Manuel pasaba
despacio su mano sobre aquel bulto de papa cosa que fue creciendo hasta su
esplendor, siempre bajo su pantalón. Papá giro rápidamente hacia la cocina para ver si había alguien, allí me
escondí bien. Volvi a asomarme lentamente y mi padre seguía dejando que
Manuel continuara con su juego y manoseo sin emitir palabra pero ya su
mirada hacia su niño estaba distinta. Manuel balbuceaba palabras muy
despacio que no llegaba a distinguir pero parecía que estaba cantando
mientras jugaba con aquel bulto. En eso estaba cuando papa vuelve a ver
hacia todos lados y al confirmar que no había nadie, con su mano izquierda
agarra el elástico de su pantalón y lo estira creando un tipo carpa diciendo
algo a mi hermano como indicando que se asome a ver. Mi hermano lo hace y
buscar agarrar la verga de papá y el no se resiste mas y saca su pija y
huevos, aquel niño ya estaba totalmente enviciado y se tiro encima de
aquello con total asombro y adicción. Era una cosa gruesa rosada inclinada
hacia un costado. Era juegos con sus manos. Papa dejo que hiciera hasta que
subió su pantalón y le dijo «Ya está bien no le digas a nadie esto es para
que veas como es así va a estar vos cando crezcas».
No podía estar espiando a mi hermanito 24/7, él iba al cole por la mañana y
yo por la tarde ni siquiera nos cruzábamos a veces, cuando me desconectaba
de mis cosas del día sea colegio o amigos, me llegaba a la mente qué estaría
haciendo Manuel. Los findes eran un poco distinto pero nada ayudaba para que
aquel travieso haga de las suyas era, todos estábamos en casa. Mi madre,
hermana, yo. Paso varios días sin cachar en algo a Manuelito.
Pero un sábado que estaba con amigos pasando el rato en el parque, decido
volver a casa ya que se había puesto fresco. En el camino me cruzo a mamá
con mi hermana en el auto de papa, ella me dijo que me estaba por ir a
buscar así íbamos al shopping, que papa y Manuel estaban dormidos. Le dije
que estaba con fiaca y que prefería ir a dormir siesta hasta que ellas
volvieran.
Yendo a casa pensé que podría estar pasando algo por el cual valga espiar,
apure el tranco. Ya en casa, despacio voy entrando y mi corazón me latía a
mil. Efectivamente no había nadie levantado por la casa y decido ir a la
habitación de mi hermano. Desde el living hay un pasillo la primer puerta es de la habitación de
Manuel a mano derecha, a mano izquierda la puerta del baño y siguiendo el
pasillo mi habitación de mano derecha al frente la de mi hermana, al final
la de mis padres. Estaba cerrada la puerta y decido continuar a la
habitación de mi papá. Allí no había nadie. Deberían estar en la habitación
de Manuel, pero cómo saber qué pasa dentro sin que me descubran. Entro a mi habitación que está pegada a la suya y trato de escuchar qué
pasaba. Escuchaba que si estaban allí, algo decían pero no se qué, al rato
siento que mi hermano empieza a toser como si estuviera asfixiado, abre la
puerta rápido y cruza al baño que estaba bien en frente de la suya. Yo me
escondo detrás de la puerta de mi recamara, por la hendija veo salir a papa
totalmente desnudo con su pija bamboleándose de un lado a otro mientras mi
hermano tenía como ganas de vomitar al lado del inodoro . Mi padre le
preguntaba asustado como estaba, que le disculpara. Manuel se recupero y le
pregunto por qué lo empujo y le respondió que tenía que enseñarle bien cómo
debía hacerlo. Tomo a Manuel y le indico que se sentara poniéndose papa en
frente, con su mano derecha tomo su verga y la apunta a la boquita de mi
hermano. Manu abrió la boca con una gran o. Se movía de adelante a atrás
mientras papa se quedaba quieto, estuvieron así un rato y Manu le dice que
estaba cansado. Papá le toma de la mano y le dice «así tienes que hacer»
llevando un dedo del pequeño a su boca y le chupa como si fuera un sorbete.
Manu intenta hacerlo así y se noto que mejoro porque papa pego un gemido
fuerte que tapo conteniéndose mordiendo sus labios. Hasta que papa le toma
del flequillo a Manu, saca su verga de la boquita y se pajea fuerte dos o
tres veces y le salen chorros de leche sobre la cara de mi hermano y en su
último chorro apunto a la boca de su hijo y se la dejo ir hasta donde le
dejo el pequeño, movió su cadera en un vaivén varias veces. Se la saco despacio y le dijo que se diera una ducha rápido
así no los descubren. Manuel abrió la ducha y se metió mientras papa lavaba
su pija en la lava manos.
Descubrirlos hizo que confirmara que ya no era un juego o una enseñanza
entre padre e hijo. Ya era el acto sexual concreto, que ya debían estar
haciéndolo desde algunos días. Hasta lo que vi solo era sexo oral. Pasarán a más?
Estos eventos me despertaron en lo sexual y con compañeros del colegio,
amigos hablábamos de chicas y bromeábamos, llegue a coquetear con una chica
y manosear todo su cuerpo. Ella no dejo llegar a más.
Mientras en casa, las cosas seguía normal, una familia ideal, ejemplar.
Pero bien imaginaba yo que, cada vez que papá debía salir en el auto y
siempre pedía que mi hermanito lo acompañe, era para que le haga una mamada.
Él a veces no quería pero papá insistía.
Fue una noche luego de cenar y dejar ordenado que fui a la habitación de
mis padres que estaban recostados en su cama y entre ellos mi hermano. Me
senté en la punta a pasar el rato con ellos, mamá nos bromeaba igual papá
mientras hacían cosquillas a el peque. Finalmente mamá nos hecha de su habitación, que ya era hora de dormir y
avisa que se va a duchar. Yo me levanto salgo junto con ella y voy a la
cocina a hacer un te para luego acostarme. Mi hermana en su pieza. Escucho
la ducha, las risas de mi hermano que seguía jugando con papá. Luego ellos
se callan y cuando ya tenía listo para llevar el té a mi habitación y
acostarme, voy caminando despacio y con la puerta abierta de papá los veo
que están tapados con la frazada en cucharitas los dos mientras papa con
unos leves movimientos de cadera. Lo estaba apoyando! Entro a mi habitación
y me quede pensando en ellos y en qué harán pero mi padre le dice que se
vaya a dormir.
Llego el verano y junto las vacaciones, mis padres alquilaron una cabaña en
las sierras cerca de un arroyo. La cabaña tenía su propia pileta que todos
podríamos disfrutar. Íbamos a estar una semana máximo. En la localidad
pequeña había un paseo de artesanos que cada vez que íbamos de compras a
algún almacén nos quedamos viendo las muchas cosas hermosas que allí
vendían, pero casi nunca compramos nada con la idea de hacerlo el ultimo día
antes de irnos. En mitad de la
semana ya mi madre estaba aburrida y no se aguantó, dijo que quería ir de
compras a los artesanos. La verdad que con mis hermanos disfrutábamos de la
pileta y no quisimos ir, mi padre tampoco por lo que ella dijo que mejor así
no la estaban molestando en volver rápido y podría quedarse todo el tiempo
que quisiera.
En la pileta estaba mi hermana, manuelito y yo, papá estaba tirado al sol
tomando cerveza. Luego de varias latas llama a mi hermanito a que se vuelva
a poner protector solar. El pequeño sale y va corriendo a papá, él se pone
de pie. Papá toma un sillón muy grande de madera con un respaldar bien alto,
lo acomoda con el respaldar hacia donde estábamos mi hermana y yo en la
pileta y sobre el pone a mi hermanito de rodilla mirando hacia nosotros.
Papa se pone detrás de el y comienza a ponerle crema protectora. Yo miraba
qué hacían cada tanto, mientras jugaba con mi hermana. Cada vez que los
veía, papa ponia crea a su mano y colocaba en la espalda de Manu. Volvía a
disfrutar del agua y divertirme con el agua pero manu no regresaba. Cuando
reviso con una mirada discreta, vi el rostro de manu un poco adolorido. Papa
miraba hacia abajo como a su pija supongo ya que el espaldar no me dejaba
ver. Solo veía asomarse la cabeza de Manu y que detrás esta papa. Mi hermana
ni se imagina que estaba pasando a metros nuestro pero yo sí. Ella jugaba a
sumergirse y aguantar lo más que se podía y yo supuestamente la controlaba
pero yo estaba tratando de ver qué pasaba con mi padre y su pequeño amante
travieso. Cuando giro para verlos justo veo la mirada de papá y solo atine a
decir «qué pasa Manu? volvé». Papa dijo que se había pasado de crema, que se
la estaba sacando un poco, que luego iba. Cuando vuelvo a verlos papa tenía
la mirada hacia abajo y se movía como penetrando al pequeño. Papá levanta
sus brazos y pone sus manos detrás d su cabeza, con sus ojos cerrados
quedándose quieto. Con el respaldar no podía ver que hacían más abajo pero
de un refilón vi que se reflejaban en la puerta ventana del comedor. El niño
estaba prácticamente en cuatro sobre el sillón pero sus manos las subía
hasta tomarse de arriba del espaldar pero su cadera la movía hacia atrás y
delante recibiendo completa esa carne que le gustaba mientras que papa se
dejaba hacer con su rostro al cielo, con los ojos cerrados, manos a la
cabeza, sus piernas anchas separadas con una pisada firme llevando su cadera
adelante. En eso mi hermana me habla y me distrae cuando vuelvo a ver hacia ellos papá es
como que se está saliendo de Manu acomodándose un poco la maya que tenia
dándole como un chirlo a la nalga de su amante y sale corriendo a tirarse a
la pile con su pija morcillona. Manu lo veía que se quedo en el sillón como
acomodándose su short y cuando se puso de pie vino caminando despacio a la
pile para luego jugar como si nada entre todos.
Unos días más y papa comienza a preparar el carro para el regreso a casa al
día siguiente pero antes decide lavarlo, mi hermanito se ofrece a ayudarlo.
Le encantaba lavar el auto. En eso estaba cuando los demás estábamos tirados
por allí disfrutando el último
día de vacaciones de relax. Le pedí a mama por un short y chomba que me
había gustado en un local del pueblo, insistía para que me lo comprara. Mama
acepto pero dijo que ibamos cuando terminaran con la limpieza del auto pero
papá pego el grito de que ni loco iba a dejarnos usar el auto, que solo se
iba a usar para el viaje de regreso. Él dijo que» porqué no van caminando si
esta hermoso el día y no teníamos apuros?». Todos acordamos de ir mientras
papa y manu terminaban con el auto. Yo entusiasmado salí con mama y mi
hermana sin pensar en nada mas en las cosas que también quería pedir q me
comprara.
Al rato mama se da cuenta que tenía el efectivo en su bolso pero que iba a
pagar con crédito y todas las tarjetas las tenía en otra cartera que estaba
en la cabaña. Me dice que vuelva corriendo por esa cartera. Fui un relámpago
y cuando voy llegando ya me recordé las aventuras de mi hermano con papa y
fui viendo que el auto aun estaba sin terminar con detergente chorreando. Me
acerco a la cabaña a escondida y me asomo al ventanal del comedor. Desde
allí pude ver las piernas y nalgas de papa en un vaivén. Me agache lo mas
que pude a escondidas y llegue a ver a mi hermanito de rodillas sobre una
banqueta de esas altas de la barra y detrás mi papa enterrándole su verga.
Papa se agachaba para ver cómo le entraba en la colita y se fascinaba.
Continuamente mi hermano tenía los ojos cerrados como disfrutando todo. Papa
la sacaba casi a toda para volver a ponerla toda pero despacio. En esa lo
toma con sus brazos y ensartado lo alza para ir tirándose al piso y hacer
que el pequeño lo cabalgue. Un momento mas y lo toma para ir acostándolo a
su costado izquierdo y de cucharita seguir cogiéndolo. Yo solo veía la
espalda de Papa y su cola contraerse en caja metida. Lo que hace es levantar una pierna de mi hno para seguir. Sin sacársela se
van poniendo de pie y papa le indica a manu que apoye su mano en la barra
desayunador mientras que él echa un poco de saliva a su pija y hoyito para
tomar con sus dos manasas de la cadera del pequeño y comenzar despacio a
cogerlo y a medida que pasaba iba aumentando velocidad. Pa solo bufaba de la calentura mientras que mi hermano con sus ojos
cerrados sentía el disfrute de la entrada y salida de aquel trozo de carne.
Finalmente termina con un gran grito dentro de aquel culito llenándolo de
leche caliente. No podía creer todo lo que aguantaba Manu. Cuando fue
mermando la calentura le fue sacando su verga muy despacio chorreando leche
aun y después ver que de la colita de mi hermanito iba a salir más semen y
escurrirse por su pierna. Papa por detrás y sin palabra le da un beso en su
cabeza y se dirige al baño bamboleando aquella verga de un costado al otro.
Mi hermano se quedo esperando a que le pasara el dolor y camina por su ropa
pero le costaba.
En eso vuelvo al ingreso de la cabaña para gritar «papá! dónde están?» para
así avisar que estaba llegando.
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